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MIS COLORES PATRIOTICOS DE ALMUÑECAR

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sábado, 14 de mayo de 2011

ENTRENAMIENTO EN MONTAÑA


  1. El organismo adulto es fruto de una información genética con la que nacemos y de unas influencias ambientales que van desde una vida sedentaria hasta un programa científico de entrenamiento.

    A pesar de los grandes avances de la fisiología del entrenamiento y de los métodos de entrenamiento, el entrenamiento no constituye una ciencia exacta.



    En la década de 1950, ir a la montaña era el equivalente a un sufrimiento intenso que uno debía soportar con estoicismo para poder pasar al otro nivel: el de los montañistas que eran considerados una especie fuera de contexto al que pocos podían aspirar. La concepción fue cambiando poco a poco y ya en los 1970 se hablaba de la sencillísima prueba de Cooper con la que uno podía medir su rendimiento físico no sólo para deportes de pista sino también para ir a la montaña.

    “...penetrar en la montaña en baja forma no es sólo peligroso para la salud e integridad del individuo, sino que no permite saborear en su justa medida los placeres que depara la montaña.” (p. 8)

    Los avances que la metodología del entrenamiento ha alcanzado desde entonces (y antes de esas fechas) han sido verdaderamente grandes y ahora, una persona realmente consciente y responsable de sí misma se entrena para ir a la montaña y disfrutar, en lugar de sufrir.

    “Un deportista no competitivo con una disposición de practicar 90’ [minutos] de deporte dos días entre semana, y un fin de semana de cada dos, más la mañana del sábado y del otro fin de semana puede mantener un nivel físico bueno si complementa las sesiones de resistencia, con el acondicionamiento muscular y no descuida la técnica.” (p. 69)

    Es algo sencillo: hacer ejercicio continuamente para que el cuerpo realice cambios importantes y se adapte al ejercicio. Muchos corren 30 minutos durante toda la semana y después de meses se dan cuenta que su condición física no aumenta, por lo que dejan de hacerlo. ¿Entonces no sirve de nada el ejercicio? ¿Hay que dedicarle muchas horas al día?

    “Somos diferentes unos entre otros, tanto a nivel genético como por las influencias que el ambiente ha dejado en nosotros... para lograr el máximo rendimiento en entrenamiento debe programarse de forma individualizada.” (p. 49)

    Al formarse un programa personal de entrenamiento, deben tenerse en cuenta cuatro conceptos: sobrecarga (lo que el cuerpo no está acostumbrado a hacer), acomodación (el cuerpo se adapta a lo que está haciendo), especificidad (un entrenamiento para atletismo es diferente de uno de natación) e individualización.

    El calentamiento y la flexibilidad son partes de una primera fase de cada sesión de entrenamiento. Las otras dos son la parte principal (lo que se quiere hacer realmente) y los ejercicios de recuperación, que son llamados generalmente “aflojamiento”.

    ¿Cómo debe hacerse el plan de entrenamiento? Entrenamiento para deportes de montaña es una aproximación general a cómo realizarlo. Mejor dicho: deja entrever las características generales de todo un plan de entrenamiento.

    “En términos generales, la programación del entrenamiento debe realizarse a largo, mediano y corto plazo (en ese orden)” (p. 65)

    Los términos microciclo, mesociclo, macrociclo, periodo, etc., aparecen para hacer difícil la vida a quien pensó que sólo debía leer un libro para encontrar una receta de libro de superación personal que le dijera “haz esto y llegarás lejos”. Pero lo que hacen es establecer una periodización: cuándo y qué debe entrenarse y, sobre todo, el por qué.

    Con un programa bien definido que abarque más de un año de entrenamiento se puede llegar más lejos que con uno en el que se repita siempre el mismo ejercicio. Esto implica pensar, estudiar, aplicar, observar y volver al principio de nuevo. En el proceso, muchos se quedan en el camino. Pero quienes siguen sus programas de entrenamiento llegan realmente lejos porque “...el competidor no quiere estar en un estado de forma excelente, sino en el óptimo...” (p. 84)

    Un ingrediente que es muy importante es llevar un registro de lo que se entrena, con una bitácora de entrenamiento que sea llevado “de forma diaria y recoger como mínimo la fecha, el pulso matinal, el peso al levantarse en condiciones estandarizadas (p.e.: después de la primera micción y antes del desayuno) y el entrenamiento realizado..., la distancia y/o desnivel recorrido, las frecuencias cardiacas controladas durante el esfuerzo y la recuperación, el trayecto, las características de las series y/o repeticiones..., la sensación al levantarse y antes, durante y después del entrenamiento sobre todo si se aparta de lo normal (muy cansado, enfermo, sensación de gran forma, etc.)..., peso antes y después del entrenamiento, condiciones nivometeorológicas y un largo etcétera.” (p. 51-52)

    El libro fue escrito “como casi todos, con horas pasadas en una silla delante de una mesa repleta de papeles, y dibujos y además con un teléfono que sonaba sin parar cuando consultábamos bases de datos por ordenador.” (p. 153) y fue concebida “...no como una fuente importante de programas de entrenamiento para preparar una determinada competición o ascensión, sino con la idea de que el lector mejore sus conocimientos sobre el funcionamiento del propio organismo y le permita aprovechar mejor sus posibilidades, preparándose adecuadamente.” (p. 7)

    A pesar de que se trata de un libro dirigido a deportes de montaña, los ejemplos específicos son siempre de esquí, quizá por la especialización de sus autores o porque sea más sencillo aplicarlo y ver los resultados. No obstante, el contenido es muy valioso y hay que mirar atentamente los recuadros en los que se resumen algunas características, pues arrojan información importante, se haya o no leído el libro, como:

    “No empieces a entrenar sin supervisión médica.
    “Sé progresivo en el inicio del entrenamiento y en los cambios del mismo...
    “Realiza siempre un buen calentamiento antes de iniciar el núcleo de entrenamiento.” (p. 64)

    Pero los autores añaden algo importante que debe tenerse en cuenta siempre:

    “Si no eres un deportista profesional recuerda que hay otras facetas de la vida que también son muy importantes y que practicar deporte ha de ser un elemento de equilibrio y de placer en tu existencia y no una fuente de estrés.” (p. 74)

    El libro es breve, demasiado para la cantidad y profundidad de los temas abarcados, por lo que es recomendable recurrir a otras lecturas de metodología del entrenamiento general o de condiciones extremas, como el de Lawrence E. Armstrong. Rendimiento en ambientes extremos.

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